martes, septiembre 08, 2009

El dolor que santifica.

Muchas veces te habrás preguntado porque ciertas personas permanecen años y años sufriendo, sin morir. A primera vista, parece que no tiene sentido el sufrimiento de esas personas inválidas o ancianas que, lentamente, se van consumiendo entre dolores y privaciones.

La fe, por consiguiente, es la que te da la respuesta:

La pasión de Jesucristo viene a dar un sentido nuevo al dolor. A partir de la Cruz, el sufrimiento se vuelve redentor. Nos santifica a nosotros y a los demás. En vista de la eternidad, nuestra vida es comparada " al soplo del viento que pasa", y por eso todo sufrimiento es pasajero cuando recordamos los tesoros infinitos que Dios reservo para los que El ama.

Los justos serán probados por Dios, dice la Escritura, y el dolor los purificara de sus pecados, llegando a ser semejantes a Cristo.

" Los probo, como se prueba el oro en el crisol donde se funde el metal, y los acepto víctimas consumidas por el fuego". Sab 3,6.

La persona que sufre por mucho tiempo y sabe aceptar con amor sus sufrimientos, no solamente se santifica a si misma sino que, además, engrandece el Cuerpo de Cristo y hace que la Iglesia de los hermanos en la fe crezca abundantemente.

¿La persona invalida no es acaso una oportunidad que Dios te ofrece para que, tu, que estas bien físicamente y que tienes salud, te ejercites en la caridad?

Tu no estas conforme porque tu papá, tu mamá o tu hijo han sufrido por mucho tiempo, pero Dios ve mejor que tu el momento exacto para llamar a alguien.

Cree, amigo: Nada acontece en vano en este mundo. Todo esta previsto por Dios. Nosotros a veces no entendemos nada de nada. Porque somos pobres, limitados, con mayor razón frente al misterio.

P. Carlos A. Schmitt.

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